El kirchnerismo duro cree que el fallo judicial es el puntapié inicial para lanzar la campaña presidencial. Como Trump y Lula, la justicia consolida, un vez más, a Cristina como la principal líder opositora.
El triunfo de Trump tras 4 años lejos del poder y múltiples denuncias por abuso, corrupción y encubrimiento abre una nueva etapa en la política internacional y doméstica. Lo judicial importa poco o nada en el electorado, como diría Clinton «es la economía, estúpido».
Cristina Kirchner se ve reflejada en el triunfo del magnate republicano, que perdió una elección y fue condenado y, sin embargo, logró erigirse victorioso con más votos que antes. A Lula Da Silva lo persiguieron, fue preso por haber aceptado por parte de Petrobras, un departamento en Guarujá, en la costa de São Paulo y después terminó de presidente.
Más allá de los detalles judiciales, Cristina considera que ambos casos coinciden con lo que sucederá en Argentina. «En el 2027 no habrá lugar para la ancha avenida del medio, sólo hay lugar para dos modelos», afirman desde el kirchnerismo.
El veranito financiero y la condena contra Cristina le dan aire a un gobierno que festeja la baja de la inflación, pero saben que las calles siguen siendo un cementerio. En el ejecutivo buscan no cometer el mismo error que Macri, «la subió al ring, la condenó pero pudo seguir compitiendo». Por eso, desde el Congreso apuran la ley de Ficha Limpia. «El peor error es creernos internamente que está acabada, en Argentina nadie lo está definitivamente».






