Álvarez: «Es necesario una revisión integral del régimen aduanero, impositivo y laboral»

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El presidente de la Cámara Naviera Argentina, Jorge Álvarez, disertó en el Timón Club sobre los alcances del decreto de desregulación de la marina mercante.

Álvarez es, tal vez, uno de los empresarios con más trayectoria en la actividad y conocimiento adquirido tanto en la actividad privada como también en la función pública. Voz autorizada, en definitiva, que destacó que el DNU 340/2025 no es una norma más en el océano regulatorio argentino.

“Es el intento más ambicioso de las últimas décadas por modernizar el régimen de la Marina Mercante Nacional y reactivar el cabotaje como pieza estratégica de la logística interna”, afirmó.

Con una normativa que arrastra más de 80 años de vigencia, el sector fluvial y marítimo argentino opera con reglas pensadas para otro mundo. El DNU reconoce ese anacronismo y plantea una serie de cambios orientados a superar el colapso de la flota nacional, reactivar puertos olvidados y ampliar la oferta de bodega, con foco en el abastecimiento de insumos críticos —como combustibles y energía— y en la soberanía operativa.

Y a propósito, el experto reconoció que “uno de los puntos más sensibles del decreto es la relación entre bandera y condiciones laborales”.

Intocables

“El texto habilita a los buques con registro extranjero a operar con tripulación argentina, bajo un régimen que garantiza aportes previsionales, obra social y cobertura sindical dentro del sistema local”, explicó, tras agregar que “aunque los contratos deberán seguir estándares internacionales como piso, la norma no toca —por ahora— los convenios colectivos vigentes para tripulantes de buques bajo bandera nacional”. Álvarez, no obstante, descuenta que esa discusión llegará.

De hecho, una de las novedades más debatidas es la posibilidad de que un buque nacional opte por un “cese temporal de bandera”, operando transitoriamente bajo otro pabellón sin perder su titularidad argentina ni su derecho a volver al registro local. Esto abre la puerta a esquemas operativos más flexibles, especialmente en contextos de competencia desigual con flotas extranjeras.

Convenios laborales

“En paralelo, el decreto alienta una renegociación de los convenios laborales que rigen a bordo de los buques argentinos, buscando un nuevo equilibrio entre condiciones laborales y competitividad”, afirmó.

El directivo ahondó sobre las críticas a la norma que surgieron desde voces que advirtieron sobre un supuesto avance sobre la soberanía, el derecho de huelga o una liberalización encubierta del cabotaje.

“El decreto intenta responder punto por punto”, dijo Álvarez, tras enumerar:

No se abre el cabotaje a buques y tripulaciones extranjeras: sólo podrán operar empresas nacionales con personal argentino o residentes permanentes.

No se elimina el derecho a huelga, aunque se lo restringe para garantizar servicios esenciales.

No se permite la operación de buques “subestándar”, ya que la Prefectura Naval Argentina seguirá siendo el órgano garante de las condiciones de seguridad y cumplimiento de normativas ambientales e internacionales.

Ambición

El DNU busca lograr que el transporte por agua —más eficiente y menos contaminante— recupere terreno frente al camión, reactive puertos, dinamice economías regionales y abarate la logística.

Ambicioso o presuntuoso, se verá con el tiempo. Porque esto no se logra por decreto, sino con “una legislación definitiva y en una revisión integral del régimen aduanero, impositivo y laboral que rige la actividad”, concluyó Álvarez.

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